lunes, 8 de febrero de 2010

viernes, 5 de febrero de 2010

Un nuevo camino, muchacha (Mario Wainfeld para Pagina 12)


Pudo ser Mario Blejer, cuya designación hasta fue divulgada por el ministro de Economía, Amado Boudou. Hasta ayer pintaba que podía ser Miguel Pesce, sí que con carácter interino hasta septiembre, cuando vencería el mandato de Martín Redrado. Pero, por ahora en comisión, la nueva presidente del Banco Central será Mercedes Marcó del Pont. Así lo anunció la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien nuevamente apeló a la sorpresa como recurso para recuperar iniciativa.

Marcó del Pont tiene un perfil ideológico diferente del de Blejer. Progresista convencida, forjada en el desarrollismo, integrante del Grupo Fénix, ha sido una consistente funcionaria y diputada del oficialismo. Su paso por el Parlamento y por el Banco Nación seguramente la ayudará para el acuerdo que debe otorgar el Senado durante el período ordinario de sesiones. Una demostración de que lo cortés (un estilo dialoguista, una sonrisa permanente) no quita lo valiente (defensa del interés público y de las líneas maestras de la política económica). Claro que la buena consideración (que seguramente se extiende al mundillo financiero) no bastará para asegurar los votos necesarios para el Acuerdo. De cualquier modo, es imaginable que se conseguirán. Ocurre que la estabilidad del Central, el reencauzamiento del canje de la deuda externa y el Fondo del Bicentenario se corresponden con los intereses materiales de las provincias. Los gobernadores –es más que probable– ayudarán a suturar la crisis de enero. Su afán, confluyente con el gobierno nacional, es que se empiece a orquestar un año con un Estado nacional fondeado y más liquidez para repartir. El nombramiento de Marcó del Pont es funcional a esos afanes, viene en combo con el Fondo y el canje de deuda.

Para el Gobierno es sustancial recuperarse de un enero fatal en el que cometió una seguidilla de errores. Los hechos ulteriores –el correcto y veloz funcionamiento de la Bicameral, la salida de Redrado por la puerta lateral sin honores ni fanfarria– demostraron cuán inapropiados fueron los instrumentos que eligió. La posible aprobación senatorial del Decreto de Necesidad y Urgencia que crea el Fondo lleva a pensar que, amén de su improbable legalidad, dejar de lado al Parlamento fue disfuncional a los propios intereses del oficialismo.

Con culpas compartidas con la oposición y con el irresponsable Redrado, se causaron demoras en el canje de deuda y aumento del riesgo país. Como daño colateral, se reveló la compra de dólares realizada por Néstor Kirchner, que (como mínimo) es un daño a la reputación de la pareja presidencial.

La vida da sorpresas y prodiga paradojas. Julio Cobos también padeció lo suyo en lo que va de la temporada de verano. Estuvo insomne pensando en su “consejo” a la Presidenta. Terminó eligiendo acompañar el despido, con fundamentos propios, en aras de no quedar pegado como “destituyente serial”. Por cuidar ese flanco, dejó expuestos otros: Elisa Carrió aprovechó la oportunidad para acusarlo de colaboracionista. Y los correligionarios radicales (el presidente del partido, senador Ernesto Sanz en dos ocasiones) intentaron inducirle otro voto. Fueron desairados. El senador Gerardo Morales (uno de los boinas blancas que más detestan al hijo pródigo Cleto) repudió su dictamen con todas las letras. Otros dirigentes hubieran preferido guardar silencio ante el hecho consumado, sin privarse de tomar nota de la inorganicidad de Cobos.

La Cámara alta será crucial para el oficialismo, de ella dependen la validación del Fondo del Bicentenario y la ratificación de Marcó del Pont. Si ambos objetivos (alcanzables) se concretan, el Gobierno sumará a sus huestes a una funcionaria eficaz y creíble, con buenas dotes de comunicadora, rubro en el que también tiene faltantes. Y podrá recomenzar el año, con sus objetivos clásicos: crecimiento, gasto y consumo a todo vapor. También le valdría recapacitar acerca de cuántas piedras interpuso en su propio camino.

sábado, 30 de enero de 2010

Documento emitido por los Compañeros de Bell Ville

Nuestra patria dejara de ser colonia, o la bandera flameara sobre sus ruinas.(Eva Peron)
Ante la nueva asonada desestabilizadora emprendida por sectores del poder económico-mediático, el FORO EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA DE BELL VILLE, manifiesta su más enérgico repudio a estos nostálgicos de los gobiernos de facto, siempre al servicio de intereses antinacionales, a quienes solo los mueve las prebendas personales y de grupos que puedan conseguir, en perjuicio del pueblo y la Nación.
Fracasado el intento destituyente campesino, y confundiendo el haber obtenido algunos legisladores mas a su favor con ganar el Gobierno Nacional, utilizan y utilizarán, cualquier circunstancia para obstaculizar toda medida que signifique un paso adelante hacia una Patria más Justa, Libre y Soberana.
Los voceros de estos poderes, Duhalde, Carrió, Morales, Macri, Cobos, Bulrrich, Deangelis, Biolcatti, Menem, De Narváez, Aguad, Solá, etc., etc., - Chirolitas de turno -, muchos de ellos cómplices y responsables de las penurias económicas sufridas por la ciudadanía y la entrega del patrimonio nacional en los últimos cincuenta años, pretenden hoy dar cátedra sobre que hacer y como gobernar, como si los argentinos no tuviéramos memoria o fuéramos idiotas.
Dado que carecen del sentido de dignidad nacional, no vacilan en proferir todo tipo de mentiras, calumnias, injurias e insultos, hacia cualquier integrante del Gobierno Nacional, desde la Presidenta para abajo, o pretendiendo descalificar a personas e instituciones que respalden las muchas y excelentes medidas implementadas y logros alcanzados – recuperación de Correos, aumentos jubilatorios, vigencia de Derechos Humanos, juzgamiento de los asesinos del Proceso, recuperación de la Fabrica Militar de Aviones, recuperación de Aerolíneas Argentinas, sustitución de importaciones, crecimiento y reactivación industrial, Asignación Universal por Hijo, desendeudamiento con el FMI, pago y disminución de la deuda externa, fomento de las pequeñas y medianas empresas, superávit fiscal, aumento de las exportaciones, disminución del desempleo de 35 % al 0,9 %, aumento de las reservas monetarias de 8.000 millones de dólares en 2003 a 48.000 millones actuales, moneda estable y con respaldo, Ley Antimonopolio de Medios, etc.,etc,.
Todo lo contrario a lo que dejaron algunos de ellos cuando fueron gobierno, descuento y disminución de los salarios y jubilaciones, pago con bonos, aumento de la deuda externa, sumisión al FMI, política exterior al servicio del Imperio Norteamericano, liquidación de la industria nacional, liquidación del patrimonio estatal (ferrocarriles, correos, rutas, Aerolíneas Argentinas, Fabricaciones Militares, Flota del Estado, etc.) privatización de jubilaciones, corralito financiero, desocupación, hambre, miseria, represión, y mas de 30 muertos en diciembre de 2001.
Hace poco tiempo, Morales, Carrió, Deangelis, Bussi, Biolcatti, etc.,decian mintiendo: habrá que importar carne (mentira), habrá que importar trigo (mentira), caerá la industria (mentira), habrá déficit fiscal (mentira), caeran las exportaciones (mentira) y muchas mas que a diario difunde el monopolio mediatico gorila: Clarín, La Nación, TN, Cadena Tres, por boca de sus alcahuetes: Bonelli, Silvestre, Pereira, Mirta Legrand, Susana Giménez, Tinelli, Morales Solá, Grondona, y otros, acompañados por la izquierda del sistema: Solanas, Ripoll y Castell, mas algunos grupos a los que se les terminó el negocio del manejos de planes para desempleados, y con carteles más grandes que la gente que llevan, pero obedientes sostenedores prácticos de los mismos planteos de la derecha golpista.
Todos ellos cuenta con la complicidad de algunos Jueces heredados de la dictadura militar, a los que acuden para entorpecer la tarea gubernamental, los que no vacilan en avanzar sobre el Poder Ejecutivo, intentando, con la excusa de preservar las instituciones, convertir en "intocables" a organismos y personas que deben ejecutar las medidas que resuelva el Poder Ejecutivo, sin respetar las decisiones que son de su exclusiva competencia y la división de poderes, imprescindible para preservar y fortalecer la democracia y una Patria digna,
A su vez frustrados personajes aspirantes a ocupar la máxima investidura, Cobos y Duhalde,conspiran abiertamente con sus actitudes y manifestaciones para entorpecer y desestabilizar el Gobierno de Cristina, quizás con la esperanza de que se los llame a reemplazar, sabiendo que por la vía del voto y la voluntad popular no llegarán nunca, en muestras de total falta de ética ciudadana.
Frente a estos deplorables intentos antidemocráticos este FORO EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA reafirma su total identificación con el rumbo iniciado por Nestor Kirchner y continuado por la Presidenta. Cristina Fernandez de Kirchner., sin dudar que llegará la hora en que el pueblo "hará sonar el escarmiento".
Pastor R. Castaño – Sec.de Prensa José R.López – Sec. Gral.
Bell Ville – 27-01-2009

martes, 26 de enero de 2010

PARA ESTO ME PAGAN (por Orlando Barone)


En una tira cómica española dibujada por El Roto, un padre le dice a su pequeño hijo: “Algún día todo mi odio será tuyo”. El hijo le contesta: “Gracias, papi”. En el mismo tono cómico de El Roto, aunque sin proponérselo, Elisa Carrió les dice a sus socios, los grandes medios: “Cuando Néstor Kirchner se hace el misericordioso lo que en realidad está pensando es en aniquilar a los argentinos”. La transmisión del odio es en Carrió una de sus mayores adicciones. Así como la transmisión de la solidaridad es la gran virtud de Milagro Sala. Sin embargo, en Gerardo Morales esa virtud de Milagro estimula el odio. Entonces miente y, como un machista descontrolado, denuncia que ella está armando una guerrilla y le pega a las mujeres.
Extraña involución de esos dos políticos provenientes del radicalismo: presumen haber aprendido de Yrigoyen y de Alfonsín, pero los desaprendieron por el odio. Los odiadores profesionales, al igual que los adictos al sexo -tan de moda ahora- como el golfista Tiger Woods, deberían tener una hipotética clínica de saneamiento. Un período de clausura en un monasterio de paz, sufrir el síndrome de abstinencia de odio, y salir recuperados y con buena onda.
También deberían incorporarse a esa dieta de contención tantos periodistas argentinos odiadores. Se han convencido de que eso les sienta: que les da un aire de trasero fruncido ideal para no perder la pertenencia al odio. Porque ante el actual Gobierno parece haber una desmesurada reproducción de activistas del género; como si alguna terrible y no revelada característica de su ser, actuara como un nutriente feroz. Basta cualquier gesto, palabra, hecho o DNU emanado desde el Gobierno para que los odiadores se realimenten espontáneamente. No se sabe desde qué sumidero se escurre este sentimiento, que hace sospechar que sus transmisores van descendiendo del homo sapiens al homo brutus vertiginosa y denodadamente.
“Algún día todo mi odio será tuyo”. Interesante leyenda para estampar en una remera para un tipo de clientela de argentino estándar, pasado de glotonería de medios y capaz de repetir lo que éstos le cuentan tal cual se lo cuentan, y sin siquiera limpiarle al cuento la nervadura, la grasa y las espinas. Ese consumo grosero lógicamente produce una deposición grosera. Son tantas las declaraciones con olor a boñiga. De eso se trata gran parte del expresionismo mediático-político. El odio exige vocación, empeño. Y, entre otras cosas, la fantasiosa creación de monstruos y de monstruosidades a las cuales profesárselo. Pocos gobiernos argentinos han logrado como el de Néstor y Cristina Kirchner procrear odios tan sorprendentes y de tan difícil justificación racional, en franjas de población hipersensibles vaya a saberse a qué efectos, y que les producen vaya a saberse qué daños no ya en su estatus, sino psíquicos.
Shakespeare -reincido en él porque lo estoy releyendo- dice: “Si las masas pueden amar sin saber qué, también pueden odiar sin mayor fundamento”. Las masas y las masitas y los que las amasan. Claro que hay distintas intensidades y honduras de odios y odiadores. El más difundido es el odio por hábito, por transmisión. Aquél del principio, el del dibujo de El Roto, y aquel padre transfiriéndoselo a su hijo. Tal vez hoy, aquí, se esté ante hijos de padres y abuelos odiadores de otros tiempos.
Borges empleó aquel adjetivo -incorregibles- para eternizar a los peronistas de los años cincuenta. Parodiándolo, habría que calificar como “incurables” a los odiadores de esta época. No hay prosperidad, baja del desempleo, reservas copiosas, políticas sociales, expansión jubilatoria, veranos exitosos que los curen del mal crónico. La única forma de saneamiento es la desaparición del motivo y la causa de su odio. Pero fatalmente, desgraciadamente para ellos, éstos persisten aun cuando parecieran dar signos de reducción y desvanecimiento.
No hay caso: la causa produce su efecto. Y ese efecto es el odio. Por suerte en el presente no es mortal, aunque es permanente. Sobre ese cuadro de situación hay que entender la política argentina. O toda la Argentina. Pero quienes están en problemas son los odiadores. Porque sus odiados son incorregibles. Y no hay caso, llevan la marca en el orillo. Y el odio es desgastante para el portador más que para el destinatario. Ya que no logra sentir nunca la plena alegría del que, en lugar de odio, siente ganas.
Para esto elijo repetir un párrafo de un texto mío reciente. Ya saben: el autoplagio es lícito. Éste es el párrafo: “Hay un subyacente aire intimidatorio en el mensaje opositor que gran parte de la sociedad retransmite a lo Mirtha Legrand, como si fuera la verdad verdadera. En determinadas geografías no ser oficialista es un rango, como estar de vuelta de creencias y adhesiones masivas. Los de derecha que en privado bailan, ponen en público cara de culo como si les preocupara la suerte de los muchos. Se ven así figuras notorias de distintos rubros de la fama, descalificando la realidad aunque ellos se solacen en una realidad opulenta”.
Otros, en su discurso opositor charlatanean con una abstracta revolución más profunda que la que expresa el oficialismo. Y cuanto más se “histrionizan” a la izquierda más se “aderechan”. Es un ataque bilateral simultáneo. Ante esta prepotencia adueñada de la perfección sin hacer nada, no hay que callarse más. Dejar de cederle a los contrarios el campo orégano y el campo soja y el latifundio del guitarreo crítico dale que dale. Enorgullecerse y felicitarse de compartir el colectivo sin melindres de pasajero vip. Porque, aun con reparos, pocas veces como hoy ser oficialista es estar cerca de la razón y del cambio. Me dan ganas de salir a gritar con alegría como Tevez imitando al Topo Gigio y haciendo pantalla con las orejas dedicándole la alegría a los odiadores.
(Obsecuente. Para eso te pagan). También a ellos.

jueves, 21 de enero de 2010

Los debates pendientes (Raul Dellatorre)


La compleja situación generada en los últimos días tanto con respecto de las facultades de la autoridad monetaria como respecto del pago de la deuda hubiera suscitado, en otras circunstancias, un profundo debate en torno de cuestiones de fondo largamente postergadas en nuestro país. La autonomía del Banco Central, el uso de las reservas internacionales, el depósito de esas reservas internacionales en cuentas radicadas en Estados Unidos y la falta de entusiasmo, por el contrario, para promover la creación del Banco del Sur como alternativa de entidad supranacional, pero genuina, son algunas de estas cuestiones. Se habría esperado que los sectores de izquierda, algunos con significativa representación parlamentaria y participación en los medios, podrían haber intentado instalar estos debates. Pero no: la derecha (política, económica y mediática) sigue imponiendo los temas centrales de la agenda. Los cuestionamientos de la izquierda, centrados en la consigna del “no pago de la deuda ilegítima” y el planteo de usar los fondos públicos para un programa de políticas sociales, quedaron desdibujados detrás de los ejes que impuso la postura conservadora tradicional o neoliberal. Por falta de audacia en exponer las cuestiones de fondo, los sectores más progresistas quedaron al margen de la pulseada principal y privaron a la sociedad de un debate seguramente más enriquecedor. En definitiva, como si fuera una condena histórica, el Gobierno quedó otra vez “corrido por derecha”.
El Gobierno logró sortear la carga de la crisis financiera internacional de los años 2008/2009 sin sobresaltos en materia de tipos de cambio ni daños mayores a la estructura bancaria, dos problemas que caracterizaron la secuela del conflicto tal como lo sufrió buena parte del resto del mundo. Durante ese período, Argentina logró acumular reservas internacionales y, si sufrió un desajuste en las cuentas fiscales, no fue por tener que recurrir a monumentales subsidios a bancos y conglomerados empresarios en riesgo de muerte, como ocurrió en Estados Unidos. Sin embargo, la prudencia demostrada en el manejo de la crisis, aun en medio de un proceso electoral que le fue adverso, no le significó al Gobierno respiro suficiente. Al menos, desde el punto de vista político y en base a las relaciones de poder vigente, el Ejecutivo no parece tener el margen de acción exhibido en otros momentos no tan lejanos, como cuando recuperó el sistema previsional o cuando decidió desplazar a las autoridades privadas de la conducción de Aerolíneas, superando en ambos casos los obstáculos que intentó imponer la oposición.
Lo curioso es que en un asunto que resultaba, en los papeles, más del agrado de la oposición tradicional de derecha que del Gobierno, como es dar satisfacción a la demanda de pago de los acreedores que quedaron afuera del canje de 2005 (los “holdouts”), terminó en una madeja de complicaciones planteadas por esa misma oposición como si tratara de bloquear esa salida. Más preocupante es que la oposición de centroizquierda, que en las últimas elecciones legislativas había recuperado un espacio de representatividad propia, no fuera capaz de cambiar el eje de la disputa planteada por la derecha y terminara entrampada en una discusión en la que, más que forzar una salida “progresista” antes que retrógrada, podría hasta resultar funcional a esta última por acorralamiento del Gobierno.
Cuando la discusión pasó de la creación del Fondo del Bicentenario a la continuidad o no de Martín Redrado al frente del Banco Central, y de allí a la autonomía o no de esta última institución respecto de las políticas económicas decididas desde el Poder Ejecutivo, se verificó un profundo vacío en el debate. ¿Por qué, desde ningún sector de la oposición, se planteó con firmeza la necesidad de un pronunciamiento que cuestionara ese viejo dogma conservador, recogido por la Ley de Entidades Financieras de la dictadura en 1977, de que el Banco Central es una entidad autónoma del poder elegido por el pueblo para gobernar? Hubo, sí, algunas tímidas expresiones en ese sentido, pero sin llegar a tomarse como un eje central de la postura. Tal vez, por la especulación de no acompañar ni fortalecer la posición de Carlos Heller, autor del proyecto de reforma a la Ley de Entidades Financieras que aún el Gobierno no hizo suyo, que quedó peleando contra las facultades otorgadas al Banco Central por la dictadura casi en soledad.
Mientras, la derecha alzaba la figura de Redrado casi como una bandera del republicanismo y hacía del Banco Central un ente intocable como una vaca sagrada en la India. El debate sobre la legitimidad de la autonomía del Banco Central quedó desechado.
Otro tanto pasó cuando el asunto a tratar fue el uso de las reservas. En este caso existió una postura desde el centroizquierda proponiendo un destino distinto para el fondo a constituir con reservas, pero no un debate estratégico sobre qué papel juegan las mismas en un país necesitado de una política de desarrollo y redistribución social ni sobre las atribuciones de un gobierno elegido por la voluntad popular para hacer uso de ellas. El centroizquierda, al conformarse con cuestionar la propuesta coyuntural presentada por el Gobierno para conformar el Fondo de Garantía a favor de los acreedores, se quedó otra vez a mitad de camino.
Dicho de otro modo, distinto hubiera sido el debate si en vez de limitarse a cuestionar al Gobierno, un sector de la oposición se hubiera encargado de debatir con la derecha sobre cuestiones de fondo que tienen que ver con el modelo impuesto entre los ’80 y los ’90, y en muchos aspectos económicos aún vigente.
Cuando el tema fue el embargo del juez de Nueva York Thomas Griesa contra las cuentas del Banco Central en aquella plaza financiera, volvió a quedar picando otra cuestión de fondo que el centroizquierda dejó pasar de lado. Si bien en este caso se trata de una cuenta operativa y no de depósito de las reservas, no es menos cierto que la plaza neoyorquina es, normalmente, la “elegida” por las distintas autoridades del Banco Central para colocar sus activos de cualquier especie. ¿Nadie tiene nada que decir para cuestionarlo? La derecha lo tiene claro: respaldó al juez Griesa, quien tendría mejor criterio que el gobierno argentino para disponer de los fondos soberanos, a su entender. ¿Y el centroizquierda? No abrió un debate sobre dónde se colocan las reservas internacionales y los fondos para el pago de cuentas externas. Nadie reflotó la idea del Banco del Sur como herramienta autónoma de la región, para habilitarlo como depositario de parte de las reservas y agente de pagos de deudas financieras, y a su vez para el uso de los fondos que le queden disponibles para proyectos de desarrollo e integración regional. ¿No era el mejor momento para tocar el tema?
No se trata de sostener que el Gobierno “hace todo bien” y que todos los que lo critican “están en contra de los intereses nacionales”. Eso es parte del debate político Gobierno-oposición que puede tener la validez, o no, de acuerdo con la oportunidad en que se plantea. Acá se intenta abordar otra cuestión: el debate de propuestas transformadoras, los cambios estructurales que hacen falta para poner al sector financiero al servicio de un proyecto de inclusión social por redistribución de riqueza y poder, la eliminación de trabas históricas impuestas por una dependencia económica y financiera que van más allá de las condiciones en que fue planteada esta deuda externa (que, dicho sea de paso, ya casi no tiene puntos de contacto con la pactada durante la dictadura). Nadie espera que estos temas sean puestos en agenda por la derecha. Que estos debates no los plantee el Gobierno, es parte de sus falencias. Que no los plantee una oposición de izquierda o centroizquierda, en cambio, es directamente cuestionador de su propia vigencia como tal, porque desequilibra peligrosamente el panorama de la discusión.
Así plasmadas las cosas, no es de extrañar que todo el debate económico esté corrido tan a la derecha. Y hacia allí quedará recostado, de aquí a las elecciones de 2011, si quienes tienen la responsabilidad de plantear algo distinto –desde el Gobierno o una oposición de centroizquierda– no reaccionan a tiempo.

miércoles, 20 de enero de 2010

CARTA ABIERTA A LOS PERIDISTAS DEL GRUPO CLARIN


Asunto: A LOS PERIODISTAS DE CLARIN...

Buenos Aires, 19 de enero de 2010

A todos los periodistas del

Grupo Clarín

Presente

Estimados colegas:

Los que abajo firmamos somos periodistas y comunicadores de todo el país, algunos conocidos por el gran público, otros simplemente por los colegas y algunos completamente desconocidos, pero todos orgullosos de esta profesión que elegimos llenos de optimismo.

El motivo de esta carta es apelar a la reflexión y la conciencia de todos ustedes que, a sabiendas o no, colaboran con sus artículos, sus escritos, sus columnas y sus comentarios con la furiosa e irracional campaña de debilitamiento, desprestigio y derrocamiento de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, lanzada por el directorio del grupo y su CEO, el señor Héctor Magneto.

Sabemos, porque ha tomado estado público, que todos ustedes son sometidos diariamente a un proceso de adoctrinamiento y presiones, para que la actividad intelectual por la cual han sido contratados, sirva de manera exclusiva - cualquiera sea la sección o especialidad periodística en la que desarrollen su labor- a la finalidad arriba descripta. Para ello, denigran por todos los medios la acción de gobierno; calumnian, insultan y descalifican a la señora presidenta, al ex presidente Néstor Kirchner y a los funcionarios y políticos del oficialismo e, incluso, a cualquier simpatizante del mismo; ocultan de manera sistemática los aciertos, las obras de gobierno y las intervenciones presidenciales; generan un clima de zozobra, angustia y miedo en la sociedad; esconden los signos de recuperación económica, para generar desesperanza y crispación; agigantan y repiten hasta el cansancio las malas noticias, las desgracias, los crímenes y delitos, para dejar la sensación y el efecto de sentido de que todo ello es culpa del gobierno y la presidenta. Estas son, entre otras del mismo tenor, las tareas a las que están, suponemos, obligados a realizar. Como todos ustedes saben, todo lo aquí enumerado atenta tanto contra los principios éticos que rigen nuestra profesión, como contra los más elementales conceptos de lo que es el periodismo y la comunicación.

Creemos que, de una manera u otra, deben reaccionar frente a esto. ¿Pretenden ustedes pasar a la historia como los oficiales y soldados que, cumpliendo órdenes, lograron el desprestigio y la destitución de una presidente constitucional argentina, votada por el 45 % de la ciudadanía? ¿Están dispuestos a aceptar que sus hijos, el día de mañana, lean en los libros de historia que ustedes, sus padres, fueron la fuerza de choque, el grupo de tareas que pretendió llevarse puesta a una presidenta? ¿Con qué cara los mirarán cuando ellos pregunten, después de la escuela, qué hicieron cuando un grupo de millonarios monopólicos intentó con mentiras y manipulaciones destituir a un gobierno democrático y popular?

No tendrán posibilidad de recurrir a la Obediencia Debida y explicar a sus hijos que sólo seguían órdenes, porque este mismo gobierno contra el que sus patrones los lanzan, derogó esa falacia y mandó a prisión a quienes la argumentaron.

Sabemos que entre ustedes hay algunos –pocos- que han elegido un camino sin retorno, que les han hecho creer que eran ligeros para que corran, y hoy son verdaderos y concientes oficiales del Estado Mayor golpista, antidemocrático y monopólico. Pero no todos son Nelson Castro, Marcelo Bonelli, Ricardo Kirchbaum o Morales Solá, cuyos siderales honorarios los convierten en sicarios, cómplices y gustosos de la infamia.

Entre ustedes hay muchos, la mayoría, que están avergonzados del papel que el odio y el revanchismo políticos les están haciendo jugar, a cambio de un sueldo, imprescindible –es cierto-, pero que no alcanza para comprar la dignidad y la honra, colegas periodistas.

Los abajo firmantes los instamos a rebelarse contra esta perversa maniobra. Protesten, resistan y, si es necesario, renuncien y denuncien a sus patrones destituyentes. Una profesión que tiene a Mariano Moreno como paradigma no puede ser mancillada por un plato de sopa.

Comisión Directiva de Faro de la Comunicación

Hugo Barcia, Presidente Gustavo Granero, Vicepresidente

Vocales: Julio Fernández Baraibar, Enrique Masllorens, Mariana Baranchuk, Mario Paulela, Santiago Plaza, Javier González

sábado, 16 de enero de 2010

COMUNICADO DE PRENSA DE CARTA ABIERTA CORDOBA

En defensa del gobierno popular


La conjura de los desestabilizadores, empujada por el Grupo Clarín y articulada por políticos destituyentes, en esta nueva ofensiva contra el gobierno nacional, pone en evidencia la crisis ética donde repta.

El presidente del Banco Central destituido se presenta ante la sociedad como si hubiera accedido a la función por elección popular. De súbito, quien defendió el pago de deuda con reservas disponibles en el 2006 y ahora curiosamente –sin ruborizarse- se opone, pretende imponer criterios de política económica, que sólo le corresponde a la Presidenta de la Nación, elegida por el pueblo. "Institucionalidad", mienten los saboteadores.

Conducta ética que se inspira en el caso patético de un Vicepresidente que ejerce el gobierno y que es, a la vez, el candidato presidencial de la oposición, alentado por el partido centenario que lo echó de sus filas y ahora lo acoge como hombre providencial, por meros cálculos electorales. Los inmorales se retroalimentan.

La cohorte de defensores de Pérez Redrado, completan el cuadro de crisis moral de la oposición al gobierno popular. Rasgan sus vestiduras por la decisión de pagar la deuda que ellos generaron; hablan que lo hacen en defensa del salario, ellos que nos condujeran a la más grande exclusión social, los creadores de los corralitos y los corralones, que nos obligó a ganar la calle en los jornadas históricas del 19 y 20 de diciembre de 2001, donde por la brutal represión, tuvimos como saldo más de 30 compatriotas muertos.

El verdadero motivo de la asonada mediática, como en anteriores intentonas, es la restauración conservadora. Lo que rechazan es un Estado activo al servicio de las mayorías, lo que pretenden es reducir el gasto público, eliminar las retenciones a las ganancias extraordinarias, retornar a la flexibilización del trabajo, insistir con las fórmulas privatistas y desregulatorias. Lo que se pretende es utilizar los recursos fiscales para el pago de la deuda, en detrimento de la inversión social y el fomento a la actividad productiva.

Es por eso que desde Carta Abierta Córdoba, convocamos a la defensa del proyecto nacional y popular en marcha, y nos comprometemos en la tarea de profundización de las medidas que lleva adelante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

La sobreactuación de Pérez Redrado en el intento de situarse por arriba de la función presidencial, nos hace conscientes de que la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central -como lo ha expresado el ex presidente Néstor Kirchner- es una asignatura pendiente, como lo es también el funcionamiento del sistema financiero, vestigios del orden neoliberal. Ha llegado el momento de plantearse una profunda reforma fiscal, con equidad y sentido nacional.


Carta Abierta Córdoba, enero de 2010